ST. Petersburg. Los Cerveceros se impusieron esta noche 4-1 a los Rays de Tampa Bay en el Juego 5 del Clásico de Otoño, en el Tropicana Field. Además de ser su primer título en la historia de la franquicia, le dieron a Milwaukee su primer campeón de béisbol desde los Bravos de 1957.
“Pienso en la ciudad de Milwaukee, en el estado de Wisconsin”, expresó el dirigente Pat Murphy. “Sin duda, ellos nos impulsaron a seguir adelante. Este grupo de jugadores, este equipo del 2026, será recordado para siempre. Se lo merecen, porque fueron un verdadero equipo, y no podría estar más agradecido ni más orgulloso de ser parte de los Cerveceros de Milwaukee”.
Respaldados por 5.2 innings en blanco de su joven estrella Jacob Misiorowski, favorito para ganar el Premio Cy Young, y su habitual ofensiva basada en ataques oportunos, los Cerveceros tomaron ventaja temprano y nunca miraron atrás. Así dejaron atrás de manera contundente la pesadilla del Juego 4, cuando una derrota en el 12do inning frustró la celebración con champaña que parecía destinada a producirse en la madrugada de ese día. Al final, aquel doloroso tropiezo quedó reducido a una simple nota al pie de su gloriosa historia de octubre.
Aunque los Cerveceros se quedaron a las puertas de convertirse en el primer equipo de MLB en barrer tanto una Serie de Campeonato como una Serie Mundial, ambas al mejor de siete juegos, su particular estilo de béisbol fue un verdadero espectáculo. La tenacidad colectiva de este equipo resultó imposible de superar.
“Es el mejor equipo al que me he enfrentado en Grandes Ligas”, dijo Drew Rasmussen, abridor de los Rays en el Juego 5. “Creo que esta es mi sexta o séptima temporada, y es el mejor equipo contra el que he jugado”.
Crédito a compañeros
“No tengo palabras”, expresó Misiorowski mientras comenzaba la celebración. “Es increíble ver a mis compañeros festejar. Sé que en Milwaukee la gente se está volviendo loca. Es maravilloso”.
Drew Rasmussen abrió por los Rays con poco descanso, aunque, después del maratónico Juego 4, técnicamente todos estaban en la misma situación. El derecho lanzó cuatro innings para Tampa Bay y estuvo más efectivo que en su presentación del Juego 2.
“Ese muchacho es extraordinario”, dijo Kevin Cash, dirigente de los Rays. “Sabíamos que le estábamos pidiendo mucho, pero le agradecemos enormemente a Drew Rasmussen por aceptar la responsabilidad, por querer tener la bola en sus manos y por salir a hacer lo que hizo”.
Sin embargo, como suele sucederles a los lanzadores que enfrentan a estos Cerveceros, Rasmussen terminó siendo víctima de un par de batazos bien colocados que quedaron fuera del alcance de los defensores de los Rays en el segundo episodio.
Buena defensa
Brice Turang conectó una línea a la derecha del campocorto Austin Wells que picó y se internó en el espacio entre los jardines izquierdo y central para convertirse en un doble, el primer extrabase que Rasmussen permitió con su cambio de velocidad en todo el año. Después de que Sal Frelick llegara a base tras recibir un pelotazo, Cooper Pratt disparó un sencillo que pasó apenas por encima del guante extendido del segunda base Ben Williamson, permitiendo que Turang anotara desde la intermedia.
Pratt fue demasiado agresivo en las bases y terminó siendo puesto out en un corre-corre entre primera y segunda. Sin embargo, una noche después de quedarse cerca de conectar el batazo que habría asegurado el campeonato en el Juego 4, volvió a provocar los cánticos de «¡Cooooop!» de una multitud repleta de aficionados de Wisconsin, mientras Milwaukee tomaba ventaja de 1-0.
Jake Bauers, Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, hizo su parte a la defensiva para preservar aquella temprana ventaja.
En el tercer capítulo, se lanzó de cabeza para atrapar un fuerte rodado de Ryan Vilade y luego se tiró hacia la almohadilla para conseguir el out. Y cuando los Rays amenazaron con corredores en segunda y tercera y dos outs en el cuarto, Bauers volvió a salvar el inning. David Hamilton fildeó en tercera un rodado de Williamson, pero su tiro a primera fue demasiado alto. Bauers logró estirarse de manera extraordinaria para atrapar la pelota mientras mantenía la punta de un pie sobre la base y concretaba el último out.
Jugadas claves
Jugadas como esas devolvieron a esta Serie Mundial la sensación que había predominado antes de la sorprendente secuencia del 12do inning que revivió a los Rays en el Juego 4. Durante buena parte del Clásico de Otoño, Tampa Bay parecía estar constantemente al borde del abismo, esperando que los Cerveceros terminaran de darle el empujón definitivo.
En el Juego 5, ese momento llegó en los innings intermedios. En el quinto, con Kevin Kelly en la lomita en reemplazo de Rasmussen, Pratt conectó un sencillo para sumar su sexto hit en igual número de turnos al bate, estableciendo un récord para un novato en la Serie Mundial. Luego avanzó hasta tercera con un fuerte sencillo de Garrett Mitchell al jardín izquierdo, preparando el escenario para que Hamilton impulsara otra carrera con un batazo por el lado derecho del cuadro que, así es, también terminó en sencillo y puso la pizarra 2-0.
Los Cerveceros ampliaron su ventaja en el sexto episodio. Su capitán, Christian Yelich, abrió la entrada tras recibir un pelotazo de Garrett Cleavinger. Luego, William Contreras conectó un elevado profundo que levantó tierra al caer en la zona de seguridad del jardín izquierdo y llegó rápidamente a segunda con un doble productor. En ese momento, podía sentirse cómo los Rays comenzaban a ceder ante la presión implacable de Milwaukee.
Relevo cerrado
El ataque continuó cuando Turang pegó un sencillo y se robó la segunda base para colocar a dos corredores en posición de anotar. Aunque la racha de hits de Pratt llegó a su fin, el novato volvió a producir una carrera, esta vez con un elevado de sacrificio al jardín izquierdo que estableció una imponente ventaja de 4-0.
Aunque Misiorowski volvió a carecer de su habitual dominio ponchador y, como ocurrió repetidamente durante su extraordinaria temporada, necesitó bastante ayuda del personal de mantenimiento del terreno para reparar la inusual zona donde aterrizaba su pie, producto de una extensión de siete pies y medio en su mecánica de lanzamiento, su actuación fue más que suficiente.
El derecho permitió apenas dos hits y otorgó un boleto, además de recetar dos ponches. La única nota negativa para los Cerveceros fue ver a Misiorowski abandonar el encuentro con dos outs en el sexto episodio debido a un calambre en la pantorrilla derecha.
Pero el as de 24 años ya había cumplido con su misión. Y, salvo por la carrera que finalmente consiguieron los Rays ante Trevor Megill con dos outs en el noveno, el bullpen de Milwaukee, que había dominado durante buena parte de octubre, se encargó del resto.
Estos Cerveceros terminaron octubre con marca de 11-2, completando una marcha metódica e implacable hacia su victoria número 114 del año.
Y una victoria que desató una celebración que llevaba décadas gestándose en Milwaukee. (MLB)

