Colombia. A poco más de una semana del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia el 10 de agosto, la respuesta sanitaria entra en una nueva fase enfocada en determinar la magnitud de los daños, identificar las necesidades prioritarias y garantizar la continuidad de los servicios esenciales de salud, según el más reciente informe de situación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
El reporte señala que 303 establecimientos de salud resultaron afectados en 11 de los 15 departamentos impactados por el terremoto. Hasta el 18 de agosto, el Ministerio de Salud y Protección Social había verificado daños en 192 centros y priorizado 50 en los que las afectaciones podrían comprometer la continuidad o la capacidad de atención.
“Ahora estamos pasando de la respuesta inmediata a una nueva fase, en la que es fundamental comprender la magnitud de los daños a los servicios de salud, identificar las necesidades más urgentes y garantizar que la atención esencial siga llegando a las comunidades afectadas”, indicó Ana Rivière Cinnamond, representante de la OPS/OMS en Colombia.
La OPS/OMS continúa apoyando al Ministerio de Salud y Protección Social, al Instituto Nacional de Salud y a las autoridades locales en la evaluación de los establecimientos afectados, así como en el monitoreo de riesgos sanitarios en los albergues temporales, la coordinación de equipos médicos de emergencia y las acciones relacionadas con agua, saneamiento, higiene y salud mental.
Como parte de la evaluación de daños, la organización ha capacitado a personal sanitario para realizar inspecciones rápidas en los centros afectados. Cuando se detectan daños de mayor gravedad, ingenieros y arquitectos realizan evaluaciones adicionales para determinar las medidas necesarias para reforzar o mantener los servicios.
Riesgos en albergues
El informe también advierte sobre la necesidad de vigilar las condiciones sanitarias en los albergues temporales. Al 18 de agosto, 75 refugios estaban operando en siete departamentos y distritos afectados.
La OPS/OMS y el Instituto Nacional de Salud han fortalecido un sistema para monitorear síntomas e identificar aumentos inusuales de enfermedades, con el objetivo de investigar posibles riesgos y responder de manera temprana.
Pese al terremoto, el sistema nacional de vigilancia de enfermedades de Colombia continúa funcionando, con un cumplimiento del 99.94 % de los requisitos de notificación durante la semana epidemiológica 32.
También se mantienen acciones para vigilar la calidad del agua, suministrar agua embotellada y productos de limpieza, promover la inocuidad de los alimentos y reforzar el control de vectores y plagas.
Laboratorios afectados
El terremoto también ha impactado los servicios de laboratorio. Los laboratorios de salud pública de Quindío, Risaralda y Caldas permanecen cerrados debido a daños en su infraestructura, mientras que las actividades del laboratorio del Valle del Cauca están suspendidas temporalmente mientras se evalúan las condiciones de sus instalaciones, seguridad y equipos.
Ante esta situación, se mantienen mecanismos alternativos para la recepción, transporte y procesamiento de muestras prioritarias mientras se restablecen las operaciones.
En cuanto a la respuesta médica, un Equipo Médico de Emergencia nacional opera actualmente en tres lugares y otros dos se encuentran en proceso de movilización. El Buque Hospital San Raffaele ha desplegado equipos móviles en Bajo Calima, Río Cajambre y Cali, mientras se moviliza capacidad quirúrgica especializada adicional hacia Litoral del San Juan.
Los equipos internacionales permanecen en espera y solo serían desplegados con autorización del Ministerio de Salud.
Persisten necesidades sanitarias
De acuerdo con la OPS, la emergencia ha agravado vulnerabilidades que ya afectaban a la población. Entre las principales necesidades se encuentran establecimientos temporales de salud, equipos biomédicos, medicamentos, insumos para ampliar la capacidad hospitalaria, reactivos de diagnóstico, materiales de laboratorio y recursos para el monitoreo de la calidad del agua y la inocuidad de los alimentos.
El organismo también advierte que el aumento de las lluvias asociado al fenómeno de El Niño podría aumentar el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y por vectores, además de ejercer mayor presión sobre los servicios sanitarios.
La OPS/OMS indicó que continuará trabajando con las autoridades nacionales y locales para identificar brechas críticas, fortalecer la capacidad de respuesta y mantener los servicios esenciales de salud en las comunidades afectadas.

