Londres convocó a un grupo de países para exigir la reapertura del estrecho de Ormuz, bloqueado tras la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. La crisis energética y las tensiones diplomáticas aumentan mientras se descarta, por ahora, una intervención militar. Entretanto, la Guardia Revolucionaria iraní cobra altísimas sumas de dinero como peaje para que pasen algunos buques a cuentagotas.
El Gobierno de Reino Unido intensificó su movida diplomática para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas.
La iniciativa, liderada por la ministra de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper, reunió a representantes de más de 40 países en una sesión virtual marcada por la urgencia y la creciente preocupación global.
Durante el encuentro, Cooper subrayó la “urgente necesidad” de restablecer la libre navegación en el estrecho, bloqueado desde el 28 de febrero tras el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. La funcionaria británica calificó de “imprudente” la decisión de Teherán de cerrar el paso, al considerar que está “afectando la seguridad económica global”.
«Bueno, más de 40 países de todos los continentes se unieron para apoyar la reapertura del estrecho de Ormuz y también el principio crucial de libertad de navegación porque los ataques imprudentes de Irán están atacando la navegación internacional, buscando secuestrar la economía global” explicó la canciller británica.
Impacto mundial
“Eso está afectando a los precios de la gasolina y a los tipos hipotecarios aquí en el Reino Unido, pero también al combustible para aviones en todo el mundo, fertilizantes para África y también gas para Asia. Así que los países de todo el mundo están siendo afectados y por eso estamos tan decididos a ver todas las medidas diplomáticas, económicas y coordinadas posibles para reabrir los Estrechos”, añadió.
El estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del suministro energético mundial, permanece prácticamente inoperativo, lo que ha provocado un alza considerable en los precios del petróleo, el gas natural licuado y los fertilizantes. Esta situación ha generado presión sobre economías dependientes de estas materias primas, agravando la incertidumbre en los mercados internacionales.
Desde hace unas semanas, un total de 37 países han respaldado una declaración conjunta que expresa su disposición a contribuir a garantizar el tránsito seguro en la zona.
Entre los firmantes figuran potencias como Francia, Alemania, Italia, Japón y Países Bajos. Sin embargo, la ausencia de actores clave como China, así como de varios países de Medio Oriente, evidencia las divisiones en torno a cómo abordar la crisis. (France 24)

