El expresidente hondureño Juan Orlando Hernandez fue extraditado ayer a Estados Unidos, en donde enfrentará un juicio por supuesto narcotráfico y posesión de armas.
El traslado del mandatario está a cargo de la Agencia para el Control de Drogas (DEA, en inglés) del país norteamericano.
Su caso es un hecho inédito en la historia de Honduras. Sucede luego de que su hermano, Juan Antonio, fuera sentenciado en un juzgado de Nueva York por cargos similares el pasado 2021.
Hernández fue entregado a las autoridades de EE.UU. en la Base Aérea Hernán Acosta Mejía, ubicada en Tegucigalpa, a la que fue llevado desde una instalación policial en un helicóptero de la Fuerza Aérea Hondureña por el ministro de Seguridad, Ramón Sabillón.
La justicia estadounidense acusa a Hernández de tres cargos que habrían sido cometidos desde 2004 a 2022. Uno es por «conspiración para importar una sustancia controlada a los Estados Unidos», con el «conocimiento de que dicha sustancia sería importada ilegalmente a los Estados Unidos».
Hernández está también acusado de aceptar millones de dólares en sobornos para proteger a narcotraficantes de las investigaciones judiciales, según BBC Mundo.
Tras ocho años de gobierno, el exmandatario fue sucedido en el cargo por Xiomara Castro el pasado 27 de enero.
A comienzos de marzo, un juez hondureño autorizó la extradición de Hernández, que está en prisión desde mediados de febrero.

