Tegucigalpa. Desde este 27 de enero, fecha del acto de juramentación de la primera mujer presidenta en la historia de Honduras, Xiomara Castro, sus más de un millón 700 mil votantes esperan el cumplimiento de las promesas electorales.
La representante del partido Libertad y Refundación (Libre), es la número 10 en ocupar ese cargo, tras el retorno a la democracia en la década de 1980, y también la primera en ese periodo que no pertenece al tradicional bipartidismo conformado por las fuerzas políticas Liberal y Nacional.
Durante su primer discurso como jefa de Estado, anunció como ejes transversales de su ejecutivo: educación, salud, seguridad y empleo; así como, la aprobación de leyes de participación y consulta ciudadana, la exoneración de pago del consumo eléctrico para un millón de familias y reducción de los precios del combustible.
Castro comunicó también que su ejecutivo asumirá un socialismo democrático y una política latinoamericana, soberana y solidaria; aseguró que luchará con todas sus fuerzas para cerrar las brechas de desigualdad, acabará con la violencia de género y promoverá la defensa a los derechos de las mujeres.
Prioridades en la agenda
Honduras arrastra problemas de ausencia de institucionalidad; secuestro del ejecutivo; saqueo de los recursos de las entidades públicas para fines personales, corporativos o el sostenimiento del nacionalismo en el poder, consideró el educador popular Luis Méndez.
«La corrupción y la impunidad constituyen las características más perceptibles del régimen de Juan Orlando Hernández. Más que eso, el vínculo de su administración con el crimen organizado y el narcotráfico, durante ocho años», dijo a Prensa Latina el representante de movimientos sociales.
A su juicio, durante poco más de una década, el sistema de justicia fue capturado, controlado y manipulado por los grupos de poder; en paralelo, la política asumida por el Partido Nacional, con el impulso de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), determinó la pérdida de la soberanía.
«Su régimen se sostuvo mediante acuerdos con las cúpulas militares y policiales y concesiones, privilegios y el aumento del presupuesto de seguridad por encima del de salud y educación, en beneficio de las fuerzas del orden. Tenemos hoy un país remilitarizado y varias instituciones controladas por exmilitares», apuntó.
100 primeros días en la presidencia
De acuerdo con Méndez, previo a la toma de posesión de este 27 de enero, el nuevo ejecutivo desarrolló una dinámica sumamente interesante: los núcleos organizados del partido Libre, sectores sociales y populares y actores económicos presentaron sus propuestas para los primeros 100 días del gobierno de Xiomara Castro.
Si bien, la mandataria recibe estructuras heredadas por el golpismo, argumentó, existe un compromiso con la implementación de políticas públicas para la atención de la salud, educación y empleos en un país aún afectado por la pandemia Covid-19 y los daños ocasionados por el paso de los huracanes Eta e Iota.

