Levantarse tras el golpe. El terremoto de magnitud 6,8 que mató a más de 2.900 personas, la mayoría en aldeas de difícil acceso de las montañas del Alto Atlas, el 8 de septiembre, costará a Marruecos al menos 120.000 millones de dirhams, unos 11.700 millones de dólares, dijeron las autoridades.
El plan, pensado para los próximos cinco años, estaría dirigido a 4,2 millones de personas en las provincias más afectadas, como Al Haouz, Chichaoua, Taroudant, Marrakech, Ouarzazate y Azizlal, según informó este jueves el Gobierno, tras una reunión del rey Mohammed VI con funcionarios del Gobierno y del Ejército.
Dicho plan cubre el realojamiento de ciudadanos y la mejora de la infraestructura en las áreas afectadas por el terremoto, y programas de desarrollo económico y social.
Según el palacio real, este programa sería financiado con el presupuesto del Gobierno, la ayuda internacional y un fondo creado en respuesta al terremoto que hasta el momento ha recibido unos 700 millones de dólares.
Los datos oficiales reflejan la afectación a unas 50.000 casas y que las autoridades deben brindar refugio a sus dueños, así como una ayuda monetaria de 3.000 dólares.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, el portavoz del Gobierno marroquí, Mustafá Baitas, aseguró que las ayudas buscan «devolver la vida a las regiones afectadas» y que sus habitantes puedan vivir «con dignidad».
El funcionario reconoció que el invierno podría complicar las labores. «Somos conscientes de que hay dificultades climáticas, nos acercamos al comienzo del invierno y eso dificultará las labores de los dispositivos», admitió.
El clima afectaría a las aldeas montañosas de hasta 4.000 metros de altitud que sufren varios meses de aislamiento al año por la nieve y el agua.
Una catástrofe
El terremoto ocurrió a las 23:11 horas del 8 de septiembre, creando destrucción y miles de muertes. Luego, una réplica de magnitud 4,9 se produjo 19 minutos después.
“Esperamos una intervención urgente de las autoridades. No hay red. Estamos intentando llamar, pero fue en vano”, aseguró Ayoub Taudite, líder de un grupo comunitario en Moulay Brahim, el 17 de septiembre.
Salah Ancheu, un veinteañero de Amizmiz, dijo a The Associated Press ese día que las aldeas cercanas necesitaban más asistencia con urgencia. Los residentes se organizaron para limpiar los escombros de la carretera principal para que se pueda asistir a los pueblos más alejados de las carreteras.
«Es una catástrofe. No hay ambulancias, no hay policía, al menos por ahora. No sabemos qué sigue”, agregó. A algunas zonas de Amizmiz donde las casas aún quedaron en pie, las familias comenzaron a regresar el domingo para revisar los escombros y recuperar algunos objetos de valor.
Hafida Fairouje, que viajó desde Marrakech para ayudar a la familia de su hermana en Amizmiz, aseguró que en los alrededores no quedaba nada, y expresó su molestia porque las autoridades tardaron unas 20 horas después del terremoto para asistir algunas aldeas.
El pasado lunes, un hedor fétido recorría el lugar mientras los rescatistas trabajaban para desenterrar cuerpos y clasificar los restos en aldeas más pequeñas. En Tafeghaghte, los residentes calculaban que la mitad de la aldea, unas 160 personas que vivían allí, había muerto.
Y aunque la ayuda alimentaria está llegando a las zonas, la principal incertidumbre de las personas gira en torno a sus viviendas y donde vivirán de ahora en adelante.
La limitada ayuda internacional que Marruecos aceptó de Qatar, España, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido, ha servido para instalar campamentos en Amizmiz, mientras los rescatistas aún intentan acceder a otras zonas afectadas, como en Imi N’Tala, donde un trozo de montaña cayó y destruyó la gran mayoría de las viviendas.
Marruecos rechazó la mayoría de las ayudas internacionales ofrecidas después del terremoto, el rey de Marruecos autorizó recibir ayuda solo de «países amigos» y declaró que la falta de coordinación en estas situaciones podría ser contraproducente. Según expertos, la controversial medida obedece a motivos políticos y ha sido criticada a nivel local e internacional. (France 24)

