Bruselas. En respuesta a la orden del presidente ruso, Vladimir Putin, de enviar tropas a los territorios separatistas de Ucrania, los líderes mundiales contraatacaron el martes mediante acciones no militares con la esperanza de evitar una guerra abierta en Europa.
Alemania dio el primer paso importante al detener el proceso de certificación del gasoducto ruso Nord Stream 2, una operación lucrativa largamente deseada por Moscú, pero que según Estados Unidos profundiza la dependencia europea en los hidrocarburos rusos.
Y en Washington, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció sanciones financieras como castigo ante lo que denominó “el inicio de una invasión rusa en Ucrania”. Las sanciones afectarán a las instituciones financieras y a los oligarcas rusos. El mandatario estadounidense anunció que impondrá un “bloqueo total” a dos grandes instituciones financieras rusas y sanciones de gran alcance a la deuda rusa.
“Esto significa que hemos aislado al gobierno de Rusia de las finanzas occidentales”, dijo Biden. “Ya no puede obtener dinero de Occidente ni puede negociar su nueva deuda en nuestros mercados ni en los europeos”.
La Unión Europea anunció un conjunto de sanciones contra los 351 diputados de la Duma que votaron a favor del reconocimiento de territorios separatistas en Ucrania, así como contra otros 27 funcionarios rusos e instituciones de la defensa y la banca. También pretenden limitar el acceso de Moscú a los mercados financieros y de capitales de la UE.
El comisionado de política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, aseguró que el paquete aprobado el martes “perjudicará a Rusia, y la perjudicará mucho”.
“Vamos a dificultar todo lo posible que el Kremlin siga con sus políticas agresivas”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Sanciones a bancos rusos
El primer ministro británico, Boris Johnson, anunció el martes que Gran Bretaña impondría sanciones a cinco bancos y tres oligarcas en Rusia —ya sancionados por Estados Unidos— por los últimos pasos militares rusos en Ucrania.
El jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg, insistió en que, si Putin se adentra más en Ucrania, Occidente se movería al unísono. “Si Rusia decide una vez más usar la fuerza contra Ucrania, habrá sanciones aun más fuertes, incluso un precio más alto a pagar”, advirtió.
Tras el fracaso de la diplomacia, los líderes occidentales afirmaron que los movimientos de Putin en Ucrania violaban innumerables acuerdos internacionales y que había llegado el momento de actuar.
Hace tiempo que las potencias occidentales dejaron claro que el destino de Ucrania no merecía una confrontación militar directa con Rusia y la posibilidad de una guerra mundial, por lo que las sanciones constituían su única opción.
Maniobras de Putin
El presidente ruso, Vladimir Putin, siguió confundiendo al mundo con una estrategia que no dejaba en claro los alcances de una invasión, algo que provocaría la aplicación de las sanciones más graves.
Rusia aseguró que estaba enviando “fuerzas de paz” al este de Ucrania, pero el comisionado Borrell, enfatizó que “tropas” rusas se encontraban en territorio soberano ucraniano.
“Yo no diría que es una invasión en toda regla, pero hay tropas rusas en suelo ucraniano”, admitió Borrell.
El secretario de Defensa británico, Ben Wallace, no se anduvo con rodeos. “Rusia ya ha invadido Ucrania. Lo hicieron en 2014, ocuparon ilegalmente Crimea y Donbás. Esta es una nueva invasión de su territorio soberano”, añadió Wallace. (AP)

