El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, que sobrevivió el pasado miércoles 15 de mayo a un ataque a tiros en la ciudad de Handlova, fue sometido este viernes 17 de mayo a una segunda operación que duró dos horas, informó el viceprimer ministro del país y ministro de Defensa, Robert Kalinak.
El ministro agregó que sigue «muy grave», aunque aseguró ver «progresos».
El jefe de Gobierno, quien se encuentra en la unidad de cuidados intensivos del hospital universitario F. D. Roosevelt de Banská Bystrica, en el centro del país, se mantiene consciente pero aún en “estado crítico”, indicó Miriam Lapunikova, directora del centro médico, quien explicó que tras haber sido sometido a varias horas de cirugía el miércoles, este viernes debieron intervenir de nuevo para remover tejido muerto de sus heridas.
Fico fue alcanzado el miércoles por cinco balas, que impactaron el abdomen, brazos y una pierna cuando saludaba a una multitud frente a la Casa de la Cultura de Handlova, en el centro de Eslovaquia, tras una reunión de gobierno. Las autoridades detuvieron de inmediato a un hombre de 71 años como responsable del atentado.
Medios de comunicación locales afirman que se trata de un exguardia de seguridad de un centro comercial de 71 años y autor de tres poemarios. No ha habido confirmación oficial de su identidad. El sospechoso fue acusado de «intento de asesinato premeditado por venganza».
Kalinak también declaró que la decisión de trasladar a Fico de nuevo a la capital, Bratislava, desde la ciudad central de Banska Bystrica, donde está siendo tratado, sóolo se tomaría cuando su estado haya mejorado.
«Tendrán que pasar varios días más para que sepamos definitivamente qué rumbo toma», declaró Kalinak a los periodistas a la salida del hospital. Pese a esto, el viceprimer ministro se mostró optimista porque —dijo— hay avances en su estado. «Creo que la operación de hoy nos permitirá acercarnos a un pronóstico positivo».
Ministro del Interior rechaza dimitir
«Rechazo que la culpa se me achaque a mí o a las fuerzas de seguridad. Soy responsable de ellos y les garantizo que hicieron su trabajo», declaró el ministro del Interior eslovaco, Matus Sutaj Estok, ante los críticos que cuestionan la respuesta del equipo de seguridad que acompañaba a Fico.
Sutaj Estok defendió a los agentes en medio de una oleada de críticas a su actuación:
«Estuve allí, todas las fuerzas de seguridad hicieron lo que tenían que hacer, incluido el cuerpo de protección de agentes del Estado y el cuerpo de policía», añadió el político nacionalista de izquierdas.
Algunos expertos, como el anterior jefe de la policía Stefan Hamran, han visto una «reacción tardía” de los guardaespaldas. Para otros, la reacción de segundos fue adecuada y lo que faltó fue más agentes de paisano que vigilaran a los asistentes, que eran apenas una decena, en su mayoría jubilados, incluido el agresor de 71 años.
Eslovacos reflexionan
El tiroteo y atentado contra Robert Fico ha provocado una oleada de condenas internacionales. Analistas políticos y legisladores afirman que el ataque ha puesto de manifiesto un clima político cada vez más febril y polarizado, en Eslovaquia como en toda Europa.
El líder de la oposición eslovaca, Michal Simecka, que calificó el atentado contra Fico como «un ataque a la democracia» dijo que él y su familia habían recibido amenazas de muerte. Los eslovacos hablan en la calle de ira y de ansiedad como sentimientos que propiciaron el ataque.
Algunos eslovacos, como Lubos Oswald, concejal de 41 años de Handlova, piensan que el ataque se venía gestando tras años de profundas divisiones en la población y de un tóxico debate político. «No se puede seguir así: dos vecinos que se odian por no tener las mismas opiniones políticas», dijo a Reuters.
«Es lo que siento en el ayuntamiento. La gente intenta sembrar emociones y odio», dijo Oswald.
Decenas de miles de personas se han manifestado en todo el país, de 5,4 millones de habitantes, desde que Fico volvió al gobierno el pasado octubre, tachando sus políticas de abuso de poder.
Fico se embarcó en una serie de cambios que han suscitado inquietud en torno al Estado de derecho, incluida la supresión de una fiscalía que se ocupaba de investigar la delincuencia de cuello blanco, así como planes para suavizar las penas por corrupción, intervenir los medios de comunicación públicos y limitar el trabajo de las organizaciones no gubernamentales. También puso fin al apoyo militar del Gobierno a Ucrania. (France 24)

