Una investigación de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) concluyó que la masacre de siete trabajadores humanitarios de la ONG World Central Kitchen fue responsabilidad israelí. Un reconocimiento que produjo despidos al interior de la fuerza castrense y fuertes críticas a nivel internacional por el fuego indiscriminado contra civiles por parte de las FDI. Entre los trabajadores humanitarios había ciudadanos de EE. UU., Reino Unido y Australia, lo que también ha elevado el tono de sus aliados respecto a la guerra.
“El ataque a los vehículos de ayuda es un grave error derivado de graves fallos operativos, errores en la toma de decisiones y ataques que se llevaron a cabo en violación de los procedimientos operativos estándar”.
De esta forma describió el portavoz del Ejército israelí, el contraalmirante Daniel Hagari, la responsabilidad de Israel en el ataque a la ONG World Central Kitchen (WCK).
Una investigación israelí concluyó que «soldados llevaron a cabo el ataque sin saber que se trataba en realidad de WCK» a pesar de que los vehículos tenían el logotipo de la organización en el techo. En ese momento, «los soldados estaban seguros de que estaban apuntando a Hamás», declaró Hagari.
Medidas disciplinarias
Daniel Hagari anunció que el jefe del Estado Mayor y el coronel a cargo serán destituidos. Asimismo, el comandante del Comando Sur fue amonestado por su responsabilidad general en el ataque.
Las FDI aseguraron sin embargo que “hombres armados subieron y abandonaron algunos de los vehículos identificados durante el transcurso de la entrega de ayuda humanitaria”, a modo de justificar en parte la decisión militar de disparar al grupo de civiles.
Además, el Ejército israelí alegó que la visibilidad de los logotipos de WCK en los techos de los vehículos era mala debido a la oscuridad de la noche.
Sin embargo, la misma investigación de las FDI también afirma que la organización World Central Kitchen coordinó correctamente con el Ejército israelí el procedimiento de entrega de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza.
Presión internacional a Israel
El pronunciamiento israelí sobre lo ocurrido contra la organización humanitaria el 1 de abril llega luego de una creciente presión internacional.
El fundador de World Central Kitchen acusó a Israel de atacar a sus trabajadores humanitarios «sistemáticamente, vehículo por vehículo», aduciendo que se trató de un hecho deliberado.
Por su parte, Estados Unidos, el mayor aliado militar de Israel, también expresó su desconcierto con lo ocurrido.
El presidente estadounidense, Joe Biden, dijo estar “indignado y desconsolado” por el ataque a WCK, en el que murió el ciudadano de doble nacionalidad estadounidense y canadiense, Jacob Flickinger, junto a un palestino, un polaco, tres británicos y un australiano.
Biden expresó su disgusto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por medio de una llamada telefónica de 30 minutos el pasado jueves. Conversación en la que Estados Unidos habría exigido a Israel un alto el fuego inmediato como condición para mantener las buenas relaciones que han caracterizado históricamente a los dos países, según el portavoz de la Casa Blanca, John Kirby.
El presidente de Israel, Isaac Herzog, y el jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Israel, Herzi Halevi, pidieron disculpas a la ONG World Central Kitchen por la muerte de sus cooperantes.
Un mea culpa inédito durante los ya casi seis meses de guerra, que, además de los siete trabajadores de WCK, ha dejado más de 33.000 muertos, la mayoría de ellos civiles palestinos, en ataques del Ejército israelí. (France 24)

