Milwaukee. Cinco días de descanso no les hizo mella a los Cerveceros, por la forma en que salieron bateando en una victoria por 9-3 sobre los Cachorros en el Juego 1 de la Serie Divisional de la Liga Nacional en el American Family Field el sábado.
Los Cerveceros jugaron exactamente de la misma manera que lo hicieron cuando enlazaban rachas de victorias a mitad del verano.
Anotaron seis veces en una primera entrada de 11 bateadores, convirtiendo la apertura del zurdo de Chicago, Matt Boyd, con corto descanso, en la salida de postemporada más corta para un lanzador de los Cachorros desde la Serie Mundial de 1945.
Anotaron tres veces más en la segunda, y luego se apoyaron en 5.2 innings del dominicano Freddy Peralta y en un trabajo de calidad de un bullpen bien descansado para lograr una victoria inicial en esta serie al mejor de cinco entre viejos conocidos.
En la historia de la postemporada, los equipos que ganan el Juego 1 en cualquier serie al mejor de cinco han terminado ganando la serie 113 de 156 veces (72.4%). En las Series Divisionales con el formato actual de 2-2-1, los equipos que ganan el Juego 1 en casa han avanzado 40 de 54 veces (74.1%).
Los aficionados de los Cachorros que estaban presentes tuvieron su momento de celebrar cuando Michael Busch conectó el cuarto lanzamiento de Peralta, una pelota que se suponía que debía estar alta pero no lo estuvo, para un vuelacerca abriendo el compromiso. Fue todo Cerveceros a partir de ahí.
Entrada grande
En su primera entrada de béisbol real y en vivo en seis días, los Cerveceros anotaron seis carreras con la ayuda de un raro error del segunda base de los Cachorros, Nico Hoerner, para igualar la entrada más grande de Milwaukee en la postemporada en la historia de la franquicia. (También anotaron seis en el séptimo capítulo del Juego 4 de la Serie Mundial de 1982 y en el quinto inning del Juego 1 de la SCLN del 2011, ambas contra los Cardenales).
Sucedió rápido. A los seis pitcheos de su primera entrada con tres días de descanso, Boyd ya había permitido sencillos del venezolano Chourio, Brice Turang y el también venezolano William Contreras que convirtieron un déficit de 1-0 de los Cerveceros en una ventaja de 2-1.
Cuando el marcador estaba 8-1 gracias a un sencillo suave de dos carreras de Caleb Durbin, los Cerveceros tenían más jugadores con una carrera impulsada (cinco) que los outs que habían hecho como equipo (cuatro).
Chourio logra hazaña
Cuando se puso 9-1 con un sencillo remolcador dentro del cuadro de Jackson Chourio, la estrella de segundo año iba de 3-3 con tres carreras impulsadas, y se convirtió en el primer jugador en la historia de la postemporada con tres hits al final de la segunda entrada, todo antes de que el tercera base y noveno bate de los Cachorros, Matt Shaw, hubiera tomado un bate.
Chourio sintió molestias en el tendón de la corva en esa jugada y tuvo que abandonar el juego, la única mancha del día para el equipo local.
Pero, ¿óxido? Los Cerveceros no mostraron señales de eso.
“Si no tenemos éxito, entonces todo el mundo dice: ‘Oh, ese descanso’, y se quejan y explican”, dijo Murphy el sábado por la mañana. “Conocíamos las reglas. Sabíamos cómo es esto. Tienes que admirar al equipo por tener la mayor cantidad de victorias en el béisbol, y esto es con lo que tenemos que lidiar”.
“Queríamos que los entrenamientos fueran ‘incómodos’ y competitivos. Creo que lo logramos. Pero no es lo mismo. Puedes traer aficionados, puedes jugar partidos de práctica, puedes hacer todo ese tipo de cosas, pero no es lo mismo. Este es un juego difícil de practicar con la misma intensidad”.
Sea lo que sea que hicieron en los entrenamientos a puerta cerrada el miércoles y jueves, funcionó. (MLB)

