El antesalista dominicano José Ramírez salió de su mala racha con el bate el miércoles, y ayudó a Cleveland a evitar la barrida en su Serie Divisional de la Liga Americana contra los Medias Blancas de Chicago. El siete veces elegido al Juego de Estrellas conectó dos hits, impulsó dos carreras y anotó dos veces durante la victoria de los Guardianes por 9-3 en el tercer juego.
“Por eso Josy es uno de los mejores jugadores de la liga. Puede hacerte daño con el bate, con las piernas y con el guante”, enfatizó Stephen Vogt, manager de Cleveland. Hoy mostró todo eso”.
Ramírez, de 34 años, también realizó una atrapada mediante una zambullida en tercera base ante un batazo del cubano Miguel Vargas con las bases llenas en la sexta entrada, preservando la ventaja de Cleveland por 5-3.
“Fue un out tremendo. Después de esa jugada yo entendí que la cosa estaba de nuestro lado en ese momento”, indicó Ramírez. “Había que seguir compitiendo y tratar de buscar la forma de seguir produciendo carrera”.
Lesión de cinco semanas
Ramírez estuvo fuera de acción cinco semanas, después de fracturarse un hueso de la mano izquierda en un swing contra Detroit el 13 de junio. El bateador ambidiestro fue operado antes de regresar el 22 de julio contra Minnesota.
Pero bateó apenas para .229 con dos jonrones y 20 carreras impulsadas en 53 juegos después de la operación. Luego se fue de 6-0 con dos bases por bolas en los primeros dos juegos de la Serie Divisional de la Liga Americana contra los Medias Blancas.
Con los Guardianes al borde de la eliminación, Ramírez respondió — tal como lo había hecho tantas veces antes.
Emoción de ganar
“Se siente bien, ya sabes que estamos entre la vida y la muerte», expresó el quisqueyano. «Hay que hacer las cosas en el juego, no importa cómo. Ya no hay vuelta atrás. Se siente bien tener un buen juego y ayudar al equipo a ganar”
La primera señal de que Ramírez se encaminaba a una gran noche ocurrió en la primera entrada, cuando conectó una línea de 107,9 mph que fue atrapada por Randal Grichuk, quien se lanzó en el jardín izquierdo.
“Siempre sabemos que está a un swing de distancia», manifestó Vogt. «Cuando pegó esa primera bola en la primera entrada… gran jugada de Grichuk. Sabías que él estaba aquí”.

